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Construir un feminismo territorial: por el derecho a la ciudad de mujeres y niñas.

Actualizado: 17 oct 2018

Por Geanina Zagal Ehrenfeld. Magíster en Estudios de Género e integrante de Mujeres en Red Zona sur.


Texto publicado en la edición especial de Mujer y la Ciudad de la revista la Voz de la Chimba de www.ciudadviva.cl


La brutal muerte de la Trabajadora de la Universidad de Chile Margarita Ancacoy, quien se dirigía a su trabajo a las cinco de la mañana por una calle oscura del Barrio República, nos cuenta una historia común: la de muchas mujeres que deben desplazarse por la ciudad e ir a trabajar muy temprano, cuando el día aún no ha aclarado o entrar y salir en turnos de noche. Con una constante sensación de inseguridad y miedo, las mujeres trabajadoras chilenas no viven las urbes con pleno Derecho a la Ciudad.



El Feminismo y los estudios de género nos invitan a preguntarnos ¿De qué manera la planificación urbana contribuye o previene la violencia contra las mujeres? ¿Están las ciudades pensadas en nuestras necesidades?


Una de las principales contribuciones de la Geografía Humana, la Arquitectura y el Urbanismo con Enfoque de Género, dice relación con identificar la experiencia espacial diferenciada entre hombres y mujeres, además de cruzar otras dimensiones como raza, clase social y edad, entre otros factores. Un desarrollo interescalar involucra el análisis de las dinámicas domésticas hasta las mega expansiones de las urbes y sus consecuencias para la vida de las mujeres. Se trata de un diálogo intenso que involucra desde una lectura estructural de la segregación producida por la apropiación neoliberal del espacio urbano, hasta la evidencia sutil que permea las relaciones de hombres y mujeres en el territorio cotidiano que comparten y habitan.


El cuerpo femenino, receptor de violencia urbana, es un cuerpo anatómico y socialmente articulado, un lugar donde discurre no solo nuestra sangre y funcionan nuestros órganos, sino también “el lugar donde se localiza al individuo, aquello que establece una frontera entre el yo y el otro, tanto en el sentido personal como en el físico, algo fundamental para la construcción del espacio social [...] es el cuerpo (pero no un cuerpo genérico, sino uno definido y concreto), con sus capacidades de acción y sus energías, el que crea y produce el espacio, al tiempo que es producido por él en un marco histórico y temporal específico” (2)


Este cuerpo –considerado merecedor de cuidados– debe estar así en una posición que le permita escindirse de los posibles peligros que genera la ciudad. Como señala Sandra Harding: “Podemos comenzar a descubrir en qué medida los significados de género han poblado nuestros sistemas de creencias, instituciones e, incluso, fenómenos tan independientes del género en apariencia, como nuestra arquitectura y planificación urbana”(3).


Desde la organización Feminista Mujeres en Red Zona Sur asumimos el desafío de articular espacios de reflexión de mujeres en los territorios. Un Feminismo que trascienda la academia y proyecte desde los barrios las necesidades que las mujeres tenemos. De esta manera, y utilizando metodologías participativas, hemos realizado más de sesenta talleres de prevención de la violencia de género en una de las zonas con mayores índices de violencia intrafamiliar de la Región Metropolitana, como son las comunas de Pedro Aguirre Cerda, San Miguel, La Cisterna, Lo Espejo, El Bosque y San Ramón.


El diseño de las ciudades debe contemplar las trayectorias de desplazamiento y movilidad de las mujeres trabajadoras. Identificar los sitios de potencial violencia de género es clave en la prevención. Así como también generar espacios seguros para encontrarnos, hablar sobre lo que nos pasa, detectar en conjunto sitios baldíos y micro basurales –los cuales además constituyen foco de contaminación y degradación de los barrios– son sitios del miedo y potenciales lugares de violencia sexual contra mujeres y niñas. Es preciso organizarnos para construir un Feminismo Territorial y articular un trabajo en Red que visibilice la vivencia particular que tenemos de la ciudad.


En tiempos de Revolución Feminista es importante adelantarnos a la política pública urbana, la que sin duda debe repensar y articular ciudades con enfoque de género. Somos nosotras las llamadas a organizarnos con otras mujeres, a transformarnos en vigilantes de la ciudad, para decir fuerte y claro que no estamos solas, que disputaremos todos los espacios, hasta que la ciudad sea completamente Feminista.


Imagen arriba: Recuperación de sitios degradados, mural por la prevención de la violencia de género en la Plaza Rey Alberto, San Miguel. Organizado por Mujeres en Red Zona Sur.


2. Cortés, José Miguel. 2006. Políticas del Espacio: arquitectura, género y control social. Institut d’Arquitectura Avançada de Catalunya p. 114.

3. Harding, Sandra. 1996. Ciencia y Feminismo. Madrid: Ediciones Morata.



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