Binoculares verde y violeta: La Colectiva de observadoras de aves feminista.

Actualizado: 17 nov 2021



Laura Borsellino Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y periodista ambiental. laura.borse@gmail.com

Buenos Aires, Argentina. 26/5/2020


Palabras clave: ecofeminismo - comunicación - género - ambiente


Resumen


En esta época de pérdida de biodiversidad adquieren protagonismo las luchas ambientales y disciplinas como la Conservación de la Biodiversidad, con diversas concepciones sobre la naturaleza expresando conflictos e intereses contrapuestos. Simultáneamente, el movimiento feminista irrumpe también en estos ámbitos, tensionando los roles de género. En este trabajo, se describe la experiencia de un grupo feminista de observadoras de aves que, usando la comunicación, sus saberes y experiencia territorial, combaten las desigualdades en el movimiento ambientalista y la conservación en Argentina, aportando desde el ecofeminismo a la lucha por la justicia ambiental.


Comunicación, género y ambiente


La acción y teoría feminista focaliza en las desigualdades y opresiones de género que atraviesan a la sociedad, que se producen y sostienen en costumbres y estructuras simbólicas, cuyo concepto paradigmático es el pensamiento dualista moderno. Este supone la comprensión de los fenómenos en base a la construcción de pares opuestos de ideas. (Herrero 2013, Klier y Núñez 2019, Núñez 2011).


Propio de la Modernidad, este pensamiento implica dicotomías del tipo mente-cuerpo, varón-mujer, razón-emoción, objetivo-subjetivo y Naturaleza-sociedad, que se presentan como contrapuestos - entre ellos casi no hay interacciones o complementariedad - y además, una de las partes es jerarquizada y percibida como superior a la otra.

Las críticas feministas señalan que en estos pares se asocia lo femenino a la naturaleza, la emoción, lo subjetivo y el cuerpo, y el otro término, opuesto y jerarquizado, a lo masculino, a la cultura, a la razón, a lo objetivo y a la mente. Este androcentrismo convierte el cuerpo, la mirada y la experiencia de los hombres como sujeto universal del discurso.


Estas representaciones sociales, que siguiendo a Clara Vallejos (2007) definimos como “un conjunto de sistemas de referencia para interpretar lo que sucede, categorías para clasificar las circunstancias, fenómenos e individuos con quienes debemos tratar, teorías para establecer hechos sobre ellos, etc” se definen por su contenido (informaciones, imágenes, opiniones, actitudes, etc.) pero además, construyen relaciones entre sujetos. En resumen, la matriz patriarcal / androcéntrica de significaciones sociales fortalece las lógicas de dominación y subalternización, materializadas desde el lenguaje hasta en las formas de vinculación social.


El género es una construcción cultural y social que cambia a lo largo del tiempo, cuyos “límites suelen transmitirse de manera implícita a través del lenguaje y otros símbolos” (Vallejos 2007). El lenguaje, entonces, es un terreno de batalla y un medio a través del que se construyen valores y materializan las relaciones de poder existentes, dando voz o silenciando, nombrando u ocultando, y posibilitando cambios al disputar y generar nuevos sentidos (Hasan y Gil 2016).

La Colectiva de Observadoras de Aves Feminista, ecología y género


La perspectiva ecofeminista es una “corriente de pensamiento y un movimiento social que explora los encuentros y sinergias entre ecologismo y feminismo” (Herrero 2013) además, aporta instrumentos teórico-prácticos para entender y cuestionar los mecanismos del sistema patriarcal para someter a diferentes grupos humanos (principalmente mujeres y diversidades de género, pueblos indígenas y campesinos) y no humanos, al asociarlos a una idea de Naturaleza interpretada como algo a dominar y explotar.


La invisibilidad de la interdependencia, la desvalorización de la centralidad de los vínculos y relaciones entre las personas y la subordinación de las emociones a la razón, son rasgos inherentes de las sociedades patriarcales. En contraposición, los aportes del Ecofeminismo, como sugiere Maristella Svampa (2020) pueden “ayudarnos a repensar los vínculos entre lo humano y lo no humano, a cuestionar la noción de ‘autonomía’ que ha generado nuestra concepción moderna del mundo y de la ciencia; a colocar en el centro nociones como la de interdependencia, reciprocidad y complementariedad”.


Mientras el 75% de los entornos terrestres están gravemente deteriorados por las actividades antrópicas y un millón de especies corren peligro de extinción (IPBES 2019), emergen con relevancia algunas prácticas científicas como la Conservación de la Biodiversidad, disciplina que también se encuentra atravesada por desigualdades de género (González y Martin 2017) y en tensión por el propio rol de los humanos en la Naturaleza (Klier y Núñez 2019).


Dentro de este campo, en la Ciudad de Buenos Aires, un grupo de mujeres conformaron la Colectiva de Observadoras de Aves Feminista (COAF) con el objetivo de proteger ambientes Naturales y disputar, dentro del ámbito del conservacionismo y el ambientalismo, algunos sentidos, prácticas y lugares de poder, ocupados tradicionalmente por varones.


Para cuestionar la hegemonía de la mirada masculina en estas áreas y desnaturalizar lugares comunes del discurso de la Naturaleza, usan la comunicación como herramienta lúdica y de disputa simbólica. Por ejemplo, usando redes sociales crean y difunden fichas de aves protagonizadas por hembras, “feminizando” el nombre común (FIG1), logrando un efecto de desplazamiento de sentido y visibilizando sesgos androcéntricos.


De esta forma generan y difunden conocimiento y ofrecen espacio a mujeres fotógrafas, que no suelen tenerlo en las revistas especializadas. Esta herramienta pone al descubierto cómo en el área ornitológica se prioriza a los machos en estudios y guías de aves, mostrando cómo un discurso científico -que se pretende neutral- también está atravesado por sesgos y construcciones simbólicas que materializan desigualdades de género, incluso en la Naturaleza.



Fig 1: Ejemplo de ficha #viernesornitofeminista


También crearon micros radiales, que describen hembras con un estilo narrativo, más cercano a la ficción que al lenguaje técnico-científico. Si según Klier y Núñez (2019) “el ecofeminismo busca considerar los problemas de sexismo, racismo, clasismo y extractivismo para construir abordajes integradores, sumando diferentes saberes y sentidos al cuidado ambiental”, podemos ver a estas producciones científico-artísticas como una creación transdisciplinaria y colectiva, que integra diferentes saberes y prácticas de forma diferente al modelo tradicional hegemónico, donde lo que prima es la objetividad, la racionalidad y la observación rigurosa, asociadas comúnmente con lo masculino (Iniesta-Arandia et al 2020).


Acuerparnos para hacer frente al problema


El vínculo entre lo material y simbólico se correlaciona con el activismo comunicacional y la acción territorial. En su manifiesto expresan “Así como las personas oprimidas por el heterocispatriarcado sufren abuso, discriminación y violencia en todos los ámbitos de la sociedad, los espacios naturales también son objeto de abuso y violencia al ser sometidos a la lógica cortoplacista de los intereses económicos.”


La acción territorial se convierte en un aspecto clave, en tanto las reservas naturales y otros espacios similares de la región metropolitana de Buenos Aires (frecuentados por ellas y otros colectivos ambientalistas) están sometidos a constantes conflictos alrededor de sus usos y apropiaciones - principalmente por el acceso y participación - por parte de diferentes actores que encarnan lógicas de poder desiguales, donde el género juega un papel relevante.


Esta creciente conflictividad sobre los territorios contribuye a generar y fortalecer ideas estereotipadas sobre su peligrosidad - particularmente para las mujeres, creando espacios de la violencia, miedo y exclusión (Ojeda et al 2015). De esta forma, se habilita su privatización con el Estado - como dueño y gestor de estos terrenos – jugando en alianza con empresas privadas.


Mientras los territorios naturales públicos sufren del acaparamiento de intereses privados y masculinizados, las mujeres y disidencias construyen sus propios espacios y luchas, con otras lógicas, vinculando feminismo y ecologismo y valorizando la experiencia común para decidir colectivamente qué es lo que necesitan y quieren las comunidades.


A modo de conclusión


El ecofeminismo privilegia el reconocimiento de las relaciones afectivas, y no sólo instrumentales, entre lo humano, lo natural y lo tecnológico, incluso mezclados y con identidades cambiantes (Núñez 2011). Experiencias como la Colectiva de Observadoras de Aves Feminista irrumpen en el ámbito de la ecología y a través de la disputa simbólica, contribuyen a redefinir la misma idea de biodiversidad a la que se pretende proteger “en términos más amplios, inclusivos e incluso fluídos” (Rocheleau 1995). En el hacer de estos grupos ecofeministas, lo que se pone en juego es, justamente, una lucha por lograr el reconocimiento de la diversidad de voces y experiencias que conforman el campo de las luchas ecologistas.


Pero para lograrlo, también es preciso decodificar cómo se normalizan y perpetúan las construcciones sociales que sostienen relaciones de poder. Siguiendo a Maristella Svampa, nos referimos a lo que ella denomina lógica identitaria: “la justificación del dominio y la marginación basadas en la devaluación de aquellos considerados diferentes, en este caso la mujer respecto del varón, y lo natural respecto de lo humano” (2015, 129) o en términos de Rita Segato; la “minorización”, término con el que se refiere a la representación y a la posición de las mujeres en el pensamiento social “minorizar alude aquí a tratar a la mujer como ‘menor’ y también a arrinconar sus temas al ámbito de lo íntimo, de lo privado, y, en especial, de lo particular, como ‘tema de minorías’ y, en consecuencia, como tema ‘minoritario’” (Segato 2016, 91)


Los ecofeminismos, por el contrario, recuperan y valoran las voces construidas como menores. Como vimos, la experiencia de la Colectiva de Observadora de Aves feminista demuestra cómo las mujeres, a través de sus prácticas e imaginarios colectivos y utilizando el lenguaje y la comunicación de forma alternativa, asumen el protagonismo y logran disputar terreno y sentidos dentro de un campo científico tradicionalmente ocupado por varones. “Ahí radica su revolucionaria aportación a la lengua y a la cultura. Las nuevas subjetividades que dejan sus huellas en este uso lingüístico enuncian otras identidades que han dejado de creerse subalternas” diría Bengoechea (2015,13).


Porque lo personal es político y las ideas feministas también atraviesan campos científicos que se pretenden neutrales, porque lo que está en juego es la posibilidad de construir un mundo biodiverso, múltiple y sin opresiones.


Como dice Rita Segato “No es para nosotras, no es parcial, no es particular, no es de la intimidad, no es privado, no es de minoría, sino una estrategia plenamente política y un proyecto histórico de interés general y valor universal, que, al romper la estructura minorizadora, introduce precisamente desde su margen otra propuesta y otra política. Cada vez más se demuestra que las estrategias creadas y puestas en práctica por las mujeres son las que marcan el rumbo e indican el camino para todos.” (2016, 105).


En definitiva, mientras la humanidad transita una crisis civilizatoria y ecológica que pone en riesgo la subsistencia de miles de especies - incluidos los humanos - el ecofeminismo viene a poner en el centro de la escena los temas ecológicos, impugnando la relación depredatoria de la Naturaleza en la que se sostiene el capitalismo-patriarcal.


Su lucha por la justicia ambiental se sostiene en la valoración de los vínculos de afinidad entre humanos y no-humanos, la construcción colectiva de saberes, los afectos y emociones, reconociendo la multiplicidad de formas de vida y fortaleciendo la cultura del cuidado y la sostenibilidad de la vida.


Referencias


Bengoechea M. (2015) “Cuerpos hablados, cuerpos negados y el fascinante devenir del

género gramatical” BHS 92.1 (2015) doi:10.3828/bhs.2015.01

Bolados y Sánchez Cuevas (2017) Una ecología política feminista en construcción: El caso de las "Mujeres de zonas de sacrificio en resistencia", Región de Valparaíso, Chile Psicoperspectivas vol.16 no.2.


González, A.M., and Martin, A.S. 2007. “Gender in the Conservation of Protected Areas”. Innovations in Conservation Series. Parks in Peril Program. Arlington, VA, USA: The Nature

Conservancy.


Hasan V.F. y Gil A.S. (2016) “La comunicación con enfoque de género, herramienta teórica y acción política. Medios, agenda feminista y prácticas comunicacionales. El caso de Argentina” Revista Estudios de Género La Ventana #43

Herrero Y. 2013 “Miradas ecofeministas para transitar a un mundo justo y sostenible” Revista de Economía Crítica, no16, segundo semestre 2013


Iniesta-Arandia I., Quintas-Soriano C., García-Nieto A. P., Hevia V., Díaz-Reviriego I., García-Llorente M., Oteros-Rozas E., Ravera F., Piñeiro C. y Mingorría S. (2020) “¿Cómo pueden contribuir los estudios feministas y poscoloniales de la ciencia a la coproducción de conocimientos? Reflexiones sobre IPBES” Ecosistemas 29(1):1936

IPBES (Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas). Informe mayo 2019. Disponible en http://static.omau-malaga.com/omau/subidas/archivos/5/8/arc_8185.pdf


Klier G. y Núñez P. (2019) “Verde que te quiero verde: una mirada feminista para la conservación de la biodiversidad” Intropica 14 (2)


Núñez P. (2011) Distancias entre la ecología y la praxis ambiental : Una lectura crítica desde el

ecofeminismo. La Plata : Edulp. (Biblioteca crítica de feminismos y género). En Memoria Académica.


Ojeda D., Petzl J., Quiroga C., Rodriguez A.C. y Rojas J.G. (2015) “Paisajes del despojo cotidiano: acaparamiento de tierra y agua en Montes de María, Colombia” Revista de Estudios Sociales 54

http://journals.openedition.org/revestudsoc/9499

Rocheleau D. (1995) Gender and biodiversity: a feminist political ecology perspective IDS Bulletin Vol 26 Issue 1

Segato R. (2016) La guerra contra las mujeres. Ed Traficantes de Sueños. Madrid


Svampa M. (2015) “Feminismos del Sur y ecofeminismo” Nueva Sociedad N° 256


Svampa M. (2020) “Reflexiones para un mundo post-coronavirus” Nueva Sociedad Abril 2020 disponible en https://nuso.org/articulo/reflexiones-para-un-mundo-post-coronavirus/


Vallejos C. (2007) “Cuenta la leyenda: construcción de género en las leyendas de Santiago del Estero” VII Jornadas de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos

Aires, Buenos Aires.


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